En el marco de lo ocurrido durante las últimas semanas con los incendios forestales en el país, decidimos utilizar nuestra plataforma para visibilizar la importancia de tomar medidas adecuadas para el cuidado de los suelos y la reforestación de los bosques afectados.
En este contexto, conversamos con Susana Paula, académica de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB). Paula desarrolló PrioRest, una plataforma digital que ayuda a identificar las necesidades de restauración de suelos quemados producto de incendios forestales, un desastre que actualmente afecta a la Región del Biobío y que se ha vuelto recurrente en la última década.
¿Cómo describirías la situación actual de los incendios forestales en la zona de Concepción y en la Región del Biobío?
Desde el punto de vista social, estos incendios representan una profunda tragedia. Además de las víctimas mortales, miles de personas se han visto damnificadas, no solo por la pérdida de sus hogares y pertenencias, sino también, en muchos casos, de su medio de vida.
El impacto en la salud de la población es otro aspecto crítico: va más allá de las quemaduras y los problemas respiratorios por la inhalación de humo, e incluye un grave trauma psicológico derivado de haber vivido un evento tan dramático.
Erosión y deslizamientos: el riesgo invisible tras la pérdida de cobertura vegetal
En el contexto de esta crisis, ¿qué efectos ecológicos inmediatos y de mediano plazo se espera ver en los bosques y suelos de las áreas afectadas?
Desde el punto de vista ambiental, gran parte del área afectada correspondía a plantaciones forestales, donde la pérdida de cobertura vegetal puede dar lugar a fenómenos erosivos graves e incluso al riesgo de deslizamientos.
Esto último se explica por la formación de una capa repelente al agua que se produce después del fuego, especialmente en bosques o plantaciones de coníferas. Al no poder el agua traspasar esta capa y no haber raíces que sostengan el suelo —los pinos de las plantaciones forestales mueren al quemarse—, el suelo (pesado por el agua acumulada) puede deslizarse en zonas con pendiente. Por eso, es necesario identificar zonas de riesgo antes de la llegada de las lluvias de otoño.
Pero también se han visto afectados ecosistemas naturales. La vegetación nativa de esta zona tiene cierta capacidad de regenerarse de manera natural, pero depende del estado de salud en el que se encuentre. Por ejemplo, parte del territorio afectado se ha quemado otras veces en las últimas décadas, lo que puede haber agotado la capacidad de regeneración natural.
Además, la capacidad de regeneración puede haberse visto mermada por la sequía que afecta al centro-sur de Chile en las últimas décadas.
Lo más preocupante son los bosques relictos de queule (Gomortega keule) y pitao (Pitavia punctata), dos especies de árboles endémicas de Chile clasificadas en peligro por el Ministerio del Medio Ambiente. Aunque estas especies tienen cierta capacidad de rebrotar después del fuego, esto dependerá de la severidad con la que se hayan quemado, algo que todavía desconocemos. Y aun si rebrotan, necesitaremos varios centenares de años para que estos bosques vuelvan a alcanzar el estado de desarrollo que tenían antes de quemarse.
PrioRest: una herramienta para priorizar la restauración postincendio
Has desarrollado la herramienta tecnológica PrioRest para facilitar la restauración de bosques postincendio. ¿Podría explicar brevemente cómo este tipo de tecnologías puede contribuir a enfrentar las consecuencias de eventos como los incendios que estamos viviendo ahora?
PrioRest es una plataforma en la que el usuario puede identificar cuáles son las necesidades de restauración dentro del perímetro de un incendio en particular. Esto es importante porque no todos los ecosistemas y regiones responden de la misma manera al fuego, siendo muy relevante el historial de incendios de cada lugar.
Para usar PrioRest no es necesario ser experto, sino contar con las coordenadas del incendio, el área afectada y las fechas de inicio y control del incendio. CONAF dispone de toda esta información y se puede solicitar por Ley de Transparencia.
Al ingresar estos datos en la plataforma, se generan automáticamente mapas del área incendiada, en los que se indica qué zonas requieren algún tipo de intervención y de qué tipo: plantar árboles, sembrar pastos, sacar el ganado, controlar plantas invasoras, proteger el suelo con mulch, etc.
De esta manera, los esfuerzos de restauración pueden ser mucho más eficientes y óptimos, ya que en ocasiones se realizan acciones que no son las adecuadas y tienen un impacto peor que el del incendio en sí mismo.
Actualmente, PrioRest está diseñado como una prueba de concepto y, lamentablemente, todavía no se puede aplicar a todo el territorio nacional. Dada la urgente necesidad de este tipo de herramientas, esperamos poder conseguir financiamiento pronto para avanzar en el desarrollo del prototipo y así apoyar la toma de decisiones de restauración postincendio en los distintos ecosistemas de Chile.
Políticas públicas: evitar el cambio de uso de suelo tras un incendio
¿Qué aprendizajes clave de sus estudios y de la ciencia serían más importantes para que autoridades, profesionales y comunidades integren en políticas públicas y estrategias de gestión territorial frente a incendios?
Respecto de las acciones postincendio, en lo que se refiere a ecosistemas naturales hay dos aspectos clave.
Por una parte, prohibir el cambio de uso de suelo quemado, pues de lo contrario puede existir un incentivo perverso para provocar incendios con el fin de obtener beneficios económicos cortoplacistas al asignar el territorio quemado a un uso más lucrativo.
Por otra parte, las acciones de restauración deben ser las adecuadas, y ahí es donde la ciencia puede ayudar con protocolos como los de PrioRest.
Por ejemplo, sabemos que muchas especies de plantas de la zona afectada por los incendios de estos días son capaces de regenerarse de manera natural, por lo que no es necesario intervenir el lugar plantando brinzales. De hecho, esa intervención puede degradar el suelo —que se encuentra muy frágil producto del incendio— y facilitar el ingreso de plantas invasoras. Por eso, antes de realizar acciones de restauración postincendio, es necesario consultar con expertos.
Prevención en “botón rojo”: reducir igniciones en la interfaz urbano-forestal
Finalmente, desde la ciencia, ¿cómo pueden las comunidades y los habitantes de zonas amenazadas por este tipo de eventos llevar a cabo acciones para prevenir estos siniestros?
Actualmente existen muchos modelos matemáticos que permiten identificar los momentos en los que existe un alto riesgo de incendios, lo que en Chile se conoce como condición “botón rojo”. Bajo estas condiciones de riesgo extremo, es imperativo evitar cualquier actividad con potencial de generar ignición, especialmente en zonas de interfaz urbano-forestal y áreas de alta carga de combustible.
Suelen ser actividades tan cotidianas que muchas veces no somos conscientes del riesgo que generan: hacer un asado, fumar, cortar pasto, soldar, quemar rastrojos, etc. Desde mi punto de vista, de la misma manera que nos llegan avisos al celular para advertir de riesgo de tsunami, también deberían llegarnos advertencias por riesgo de incendio.
Otro aspecto relevante en términos de prevención es la mantención de la red eléctrica, ya que las chispas derivadas de tendidos eléctricos son una causa frecuente de incendios forestales. En ocasiones se producen chispas en varias partes del tendido eléctrico simultáneamente, lo que da lugar a incendios con múltiples focos y de difícil control.
No obstante, debemos partir de una premisa realista: es prácticamente imposible evitar que se produzcan incendios. Bajo esta perspectiva, el objetivo debe centrarse en una planificación que minimice el impacto de los fuegos inevitables, evitando que sus consecuencias alcancen la dramática magnitud que observamos actualmente.
La herramienta fundamental para lograrlo es una planificación territorial estratégica. Esta debe crear discontinuidades en la vegetación, que actúa como el combustible principal para la propagación del fuego. Estas barreras de protección son especialmente críticas en la interfaz urbano-forestal, es decir, en las inmediaciones de viviendas, polígonos industriales, hospitales y otras infraestructuras vitales.
Jennifer Müller O.
Practicante de periodismo, Fundación Legado Chile